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Frutas para la liberación – Reflexión natural

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Hace unos días escuche como un una chica desde la vereda de su departamento le comentaba a una amiga, que le asustaba la gente que ” se cuidaba demasiado” . De pronto me hizo pensar que hablaba de mi, que yo era quien se había corregido la postura en la vidriera pazos atrás, o que se asomaba el cabo de la banana que llevaba en el morral.  Silencio en la mente y me subí a mi automóvil, con un cigarrillo que iba a durar eternamente con un loop de encendedor. Pensaba constantemente en que era yo el que se  estaba equivocando naturalmente, quien desaprovechaba esas cuestiones placenteras de la vida y justo ahí, luego de revolver el auto en busca de algún tipo de droga que genere un placebo de consciencia , me dí cuenta: No, no soy yo!  no es por mi!; soy yo si me dejara llevar por esa psicolgía barata que surge de una conversación distante para alargar el retaso de una tuca, no existe quien pueda quedar afectado por eso. Pensemos: en el caso que se plantea sucede  que uno, aparentemente,  se prohíbe de placeres en fin de actuar de forma “sana”, siempre siendo consciente de que podemos morir en cualquier momento. Es una triste realidad de la vida. En fin, todo esto se basa en que eso que hace mal, supuesta-mente es placentero, yo me niego a creer que aquello impuesto por las grandes marcas, por las rumorosas modas, por las virales fotos es lo que me hace feliz, lo que me da placer. Al contrario, si fueramos capaces de reconocer el placer en objetividad a las falsas atracciones inventadas por el poder económico, seriamos  realmente felices, sanos y libres.

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