Cuando la magia es difícil de parar, cuando el talento es incontenible, cuando los números no dan a nuestro favor, cuando llegamos y lo que queríamos ya pasó, es cuando lo único que pensamos es en inclinar la cancha a nuestro favor.

Si el momento fuera político diría que hay fraude ; si es que me accidento alcoholizado, diría que me quisieron robar; si cometo un crimen dría que estoy loco, que soy insano. Sea como sea que suceda, acusaría al resto, argumentaría que el mundo está en mi contra, que solo los poderosos pueden ganar; que yo no soy, ni importo; que con esto perjudican a todos y que vamos a perderlo todo, lo único que en el fondo interesa es si perder o ganar.
Llega el momento, todos se ponen de acuerdo y salen a vender por centavos sus libertad a cambio de ganar. Pero yo no, ya no, cuando pierda diré que no hice bien las cosas, si cometo graves, gravísimos errores asumiré las culpas, pero cuando me toque un partido complicado, no le exigirè al árbitro que no nos cobra nada, no le echaré la culpa a dios por mis desdichas, simplemente lucharé, correré, dejaré todo y si es necesario, te bajaré las piernas para demostrarte que no solo con magia, si no que esfuerzo también se puede luchar. Al menos si ganas te irás con la huella de haber competido.

Aclaracón : No será un debate más del “futbol” vs el “anti-futbol”

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