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Cuando el packaging se hace parte del producto: historia de la bolsa de té

En NerdOnline exploramos distintos aspectos tecnólogicos y de la vida cultural que constituyen las herramientas para que el ser humano pueda funcionar por sí mismo y en sociedad.

Hoy te contamos la historia de la bolsa de té, un elemento de merchandising que los usuarios, desconociendo su función promocional, empezaron a utilizar para preparar sus infusiones.

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En China, en tiempos de la dinastía Tang (618–907), el papel era doblado y cosido en forma de bolsitas cuadradas para preservar el sabor del té.

En Occidente, las primeras bolsas de té fueron hechas a mano y la patente data de 1903.

Su primera aparición comercial fue alrededor de 1904, y ya por 1908 ya eran distribuidas exitosamente por el importador de té y café Thomas Sullivan, un neoyorkino que exportaba sus bolsas de seda alrededor del mundo.

Pero el detalle más curioso es que la intención de sus distribuidores era que los usuarios sacaran el té de las bolsitas y lo consumieran así. Sin embargo, a los consumidores les resultó más fácil preparar la infusión introduciendo directamente la bolsita en la taza. Ésta, al ser porosa, permitía una mayor comodidad para las dosis individuales.

Las bolsas de té modernas están hechas de una fibra de papel que patentó en 1930 William Hermanson.

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